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Un viaje de 14 años

A diferencia de lo que muchos piensan o infieren por mi acento, yo no nací en la capital de Colombia; para la sorpresa de varios o de todos, no, no soy de Bogotá,…vengo de una ciudad conocida como la Ciudad Milagro – Armenia, Quindío.  A esta enorme, caótica y fría ciudad (un poco más fría en esa época) llegué hace 14 años… el cambio: vine a hacer mi carrera profesional. En su momento, y para ser muy sincera, vine sin mucha expectativa; como dicen por ahí, dejándome llevar por la corriente (mis planes realmente eran otros) y sin un panorama muy claro para los siguientes años.

Aún así, a esta ciudad que despierta muchos sentimientos – unos buenos y otros no tanto – le tengo un infinito agradecimiento y cariño.  Procuro no acostumbrarme, así hoy sea mi casa, ya que siempre prefiero verla como un turista más y cuando puedo trato de dejarme sorprender por cada rincón, restaurante o plan.  Si no conoce Bogotá o vive acá, pero por su día a día ya se le olvidó lo mágica que es, le dejo mi selección:

Para los foodies: si su gusto está en conocer o reafirmar la cultura y la forma de vida de una ciudad a través de sus opciones gastronómicas, Bogotá le presenta una gran variedad de alternativas. Estos restaurantes a mí me han sorprendido por sus platos y bebidas… espero a usted le suceda lo mismo:

Central Cevichería: en este se puede deleitar con comida de mar, su carta incluye tiraditos, tartares, pescados, ceviches, entre otros. Mi velada perfecta incluye un ceviche mixto picoso acompañado de una porción de patacones, un pisco y un flan de coco.

Flor de Loto: con un ambiente cálido y decoración tradicional india, puede saborear un Paneer Tikka Masala (cubos de queso marinados y asados en tandoor y luego en salsa de especias), un Chicken Tikka Masala (Cubos de pollo cocidos en tandoor y luego en salsa curry de especias, cebolla y tomate) y un par de Cheese Nan (pan de harina de trigo relleno de queso y especias) – como complemento perfecto. El único “pero” que le he encontrado a este restaurante, y más aún en la era en la que estamos, es que solo reciben pago en efectivo.

Biferia: si lo suyo es la carne, quiero darle la bienvenida al paraíso… usted está en el lugar indicado… donde puede encontrar diferentes tipos de cortes de carnes colombianas. Sus técnicas buscan realzar el sabor y darle el punto de terneza preciso.  Ahora bien, para los amantes de las ensaladas (como yo) puede pedirse un mix de lechuga romana lisa, mazorca desgranada, queso ricotta, trocitos de tocineta y cebolla roja, aderezada con limón y cilantro… más conocida como ensalada de mazorca parrillada y ricotta.

Myriam Camhi: es la fiel representación de un negocio familiar donde sobresale el arduo trabajo y pasión. En esta pastelería puede encontrar mi torta favorita (después de la de mi abuelita, por supuesto): Red Velvet. Siempre que quiero y puedo me doy este gusto, no lo pienso dos veces, y la acompaño con un café.

Los amantes de la rumba: cuando empecé a estructurar este post y llegué a este punto no pude evitar acordarme con nostalgia de mi época de universidad y de algunos de los sitios que frecuentaba como Escobar Rosas, In Vitro, La Latina, Abajo, Animal… estos no solo me dejaron las mejores rumbas, sino que me mostraron la magia de esta ciudad.

Hoy las fiestas son diferentes pero esa magia se conserva y la puedo encontrar en bares (Apache, El Ovejo o Cabrera), Roof Tops (Bioxury Hotel o BOG Hotel), discotecas (Armando Records o Andres Carne de Res, mi favorito… el de Chía) o con unas mimosas en un delicioso brunch (Upper Side o en el restaurant Ciengramos del Hotel Click Clack).

Para turistear: la ciudad tiene un gran número de actividades y sitios turísticos para cualquier edad y gusto.  Cada vez que viene alguien de afuera aprovecho y le muestro mis sitios favoritos, como el Cerro de Monserrate, el Centro Histórico de La Candelaria, la Catedral de Sal de Zipaquirá, el Museo de Botero y el del Oro y – como todos los domingos – el infaltable Mercado de las Pulgas de San Alejo.

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