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    ¡Y nos despedimos hace un mes!

    Escucho con frecuencia – y más que todo por ciertos miembros de mi familia – que una mascota no es un hijo, sin embargo, la llegada de Benito a mi vida hace 8 años no solo cambio por completo mi rutina, sino que despertó en mí un sentimiento de amor desmesurado e incondicional; en ese momento sentí que había  estrenado mi corazón como ¨madre¨ y que esa belleza de 4 meses que acaba de llegar a nuestra casa necesitaba toda mi atención y dependía en un gran porcentaje de mí. 

    Fuente – Ring By M. Agudelo

    A medida que pasaban los años me empezaba a entrar un sentimiento de angustia y afán porque para mí el tiempo que nos quedaba juntos se nos estaba acabando y que pronto iba a llegar el momento de despedirnos. Aun así, como buena psicorrigida ya tenía un plan de ¨empalme¨ armado y visualizado con otr@ Bull Terrier Inglés que fuera una compañía para Benito en su vejez y que a su vez Beni fuera su maestro y nos facilitara a todos el proceso. Uno de los propósitos de mi ¨super plan¨ era hacer del día de su partida uno no muy doloroso y que mi corazón no quedara destrozado en mil pedazos.

    Fuente – Ring By M. Agudelo

    Pero como dice la canción Pedro Navaja de Rubén Blades: la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida; mi plan meticulosamente estructurado, repasado y visualizado nunca llegó a su ejecución y contra todo pronóstico este guapo y yo hace un mes nos dijimos adiós. Dios, la vida, el universo, un ser supremo o quien sabe quién o qué, nos tenía planes muy diferentes en nuestras vidas y uno de los aprendizajes más grandes para mí en este 2020 y por supuesto en general desde un punto de vista de crecimiento personal – El Desapego.

    Fuente – Ring By M. Agudelo

    Este gordo durante el tiempo que estuvimos juntos no solo puso a prueba mi paciencia y resistencia, también fue una fuente constante de felicidad y una compañía enorme en mis momentos de soledad. Hoy tengo la plena seguridad que este Chubby no llegó a mí vida por casualidad y sin alargar la historia no lo escogimos nosotros en su momento, el – así suene a cliché – fue quien nos escogió. A su vez tengo la firme convicción que su misión más grande en esta vida conmigo aparte de ser incondicional fue ser mi ángel guardián; llenar de luz los días tristes y difíciles y evidentemente gozarnos a más no poder los días bonitos.

    Fuente – Ring By M. Agudelo

    A mi adoración, a mi Beni de mi corazón – como le decía casi siempre de cariño – lo recuerdo y extraño todos los días desde que nos separamos y deseo para el muchas cosas maravillosas en su nueva vida, entre ellas: que goce de buena salud y que tenga muchos años más por delante; que conserve esa dulzura y personalidad única (porque de Bull Terrier solo tiene el aspecto y el nombre de la raza); unas asoleadas deliciosas (es su parche favorito) en su nuevo ¨colegio¨ y hogar y horas interminables de juegos con sus nuevos amigos perrunos.

    Fuente – Ring By M. Agudelo

    Indudablemente esta historia no termino como la había imaginado, pero la vida fue muy generosa conmigo y nos dio la oportunidad de disfrutarnos varios meses como nunca y a mí – por el bienestar de los dos – de tener la valentía de decir adiós y desprenderme. 

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